
El éxtasis de conseguir lo imposible
Estimado, escribir sobre el primer equipo de fútbol del Barça en este año 2009 puede parecer un recurso fácil, pero no conmigo puedo resistir ni quiero esforzarse me a hacerlo porque vale la pena, y es que este equipo es una referencia mundial: no sólo ha ganado todo lo que podía ganar, sino que, además, ha conseguido tener cuatro jugadores de su cantera entre los doce mejores del mundo - según la revista France Football - y entre los candidatos FIFA World Player 2009 . Como decía Sergi Pàmies en La Vanguardia: "la característica más excepcional de estas dieciséis meses es que nos ha permitido probar la naturaleza de lo imposible."
Yendo un poco más allá, también se puede afirmar que el Barça, como organización, y atendiendo a sus resultados, es modélico y lo es tanto como cualquier otra organización de nivel global que consiga los resultados que le son inherentes, y este tipo de organizaciones suelen incorporar, entre otros, un rasgo no muy valorado socialmente en nuestra casa: la ambición.
El Institut d'Estudis Catalans tiene dos acepciones para definirla: 1) deseo excesivo de honor o de dominio, y 2) deseo intenso de algo que se considera honrosa. Nuestra cultura se queda con la primera, pero ya va siendo hora de que incorporamos la segunda y el Barça siempre lo ha tenido. El Barça como club siempre ha querido ser - y es - más que un club, siempre ha querido ser reconocido, siempre ha querido ser el mejor club del mundo, y finalmente lo es, por el trabajo de mucha gente y de la mano de alguien que es ambicioso en la segunda acepción: Josep Guardiola.
Este ambicioso que sólo prometía una cosa: persistencia. Persistir para llegar, porque crees que vale la pena. Y cuando llegas, lloras. Es el llanto de la emoción que sin por haber hecho realidad tu deseo intenso, por haber conseguido hacer realidad lo que tú crees y que, probablemente, otros no creen, y que con su incredulidad te hacen daño, porque no sólo no te ayudan, sino que si pueden, te harán caer. Es el llanto del hecho de tener que convencer, de la soledad de muchos instantes, de vuelta a empezar, del hecho de ver como otros sufren porque creen con lo que tú haces y te acompañan. Es el llanto de la complejidad, de un montón de sentimientos, de recuerdos, de hechos. Es el llanto del éxito, del triunfo, que en este caso fue público - y tenemos que estar contentos de que lo fuera porque nos debe hacer pensar - y que en muchos otros casos es privado y desconocido. Y es el llanto del agradecimiento, de dar gracias a todos aquellos que están y que fueron. En definitiva, es el llanto de la autoestima y de la ambición.
Es la metáfora de Guardiola: la autoestima y la ambición para persistir en lograr, en su caso, ser el mejor equipo del mundo.
Qué bien que iría que todos ploréssim menudo!
Finalmente, como que estamos en Navidad, aprovecho para desearos que el tió te cague fuerza autoestima y ambición y con ello haremos que el 2010 sea mejor.
Felices Fiestas para todos!
Josep Albet
21-12-2009
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