Estimado empresario, contada y debatida la crisis, empiezan a oírse voces que piden un pacto de Estado, un pacto diferente pero con el espíritu del Pactos de la Moncloa de 1977. El primero que lo sugirió, con poco eco, todo sea dicho, fue el Círculo de Economía con su documento de opinión de julio de 2008 titulado Por una respuesta urgente a una crisis grave. La necesidad de un acuerdo social y económico. Su párrafo de conclusión decía: "El Círculo de Economía apela al Gobierno a convocar, con el acuerdo de la oposición, un gran Acuerdo que, además de reducir el impacto de la crisis, la convierta en una oportunidad para encarrilar la economía española hacia el futuro. Por el solo hecho de convocar el Acuerdo se crearía un clima de confianza que, sin duda, incidiría positivamente en la dinámica de la sociedad española, que ha demostrado su capacidad para superar momentos aún más difíciles. "
El Círculo diagnosticó muy bien lo que venía siendo adelantó unos meses a proponer para España lo que después el mundo, a través del G-20, hizo en noviembre de 2008 en Washington: reunirse para promover un acuerdo; un acuerdo que parte de un compromiso: "Estamos decididos a reforzar nuestra cooperación ya trabajar en común para restaurar el crecimiento económico en el mundo y para llevar a cabo las reformas necesarias en los sistemas financieros mundiales." Es decir, diferentes enfoques, diferentes intereses, pero se reúnen para intentar aportar soluciones. Es cierto, se puede ser escéptico, se tiene todo el derecho, pero también se puede tener esperanza, aunque sólo sea para no caer en el desasosiego. Veremos como continúa el próximo 2 de abril en Londres.
Pero volviendo a España, es posible el acuerdo? Permitimos que reproduzca otro texto: "No es sólo que haya una distancia entre los ideales que profesamos como nación y la realidad de que somos testigos cada día (...). No, lo que es preocupante es la distancia entre la magnitud de nuestros retos y la pequeñez de nuestros políticos, la facilidad con que nos distraemos con las cosas insignificantes y triviales, la crónica evitación de las decisiones cruciales, la incapacidad aparente para abastecer un consenso que permita afrontar los problemas importantes ". Este es un párrafo del libro La audacia de la esperanza de Barack Obama que procede perfectamente el momento que nos toca vivir, y podemos quedarnos en el diagnóstico o podemos remediarlo.
Siguiendo el argumento del Círculo, es necesario que en España se sienten los que deban sentarse y superen la preocupante distancia entre la magnitud de nuestros retos y la pequeñez de nuestros políticos. Más que nunca nuestra sociedad necesita argumentos para poder coger al optimismo que queremos tener.
Josep Albet



















