Estimado empresario, en septiembre del año pasado escribía en este espacio un artículo titulado ¿Quién nos quiere desanimar? En el que expresaba mi desacuerdo con aquellos que tenían la tentación de imbuirnos en un estado de decadencia, de uno no vamos bien, de un "como se ha de ver Cataluña". Durante el año transcurrido han pasado muchas cosas en el ámbito político y social y la posibilidad de que entráramos en un estado de desánimo, ha existido, y quizá por eso aún tiene más mérito el comportamiento que finalmente han tenido nuestros representantes en el Parlamento de Cataluña.
Creo que el día 30 de septiembre de 2005 es una gran día para nuestra sociedad, no sólo por la aprobación de la propuesta de Estatuto, sino, y principalmente, por el nivel democrático demostrado por parte de los políticos que hemos elegido. El reconocimiento mutuo de la aportación realizada que se hicieron los partidos del gobierno y el principal partido de la oposición es de gran valor, y no lo es menos, el papel de los diputados del PP de Cataluña cantante Els Segadors al finalizar el acto y participando, Josep Piqué, en la última fotografía de familia. Por delante de la discrepancia, la convivencia democrática.
Formo parte del ridículo colectivo al que nos importa del Estatuto, según las encuestas. No pondré en duda su resultado, pero sí cómo se hacen las preguntas, pues pienso que somos bastantes más de los que se dice a quien el Estatuto interesa. No obstante, es cierto que las motivaciones para este interés pueden ser diferentes. En mi caso, hoy por hoy, puedo decir que más que el contenido lo que me importa es el proceso - el contenido me interesará cuando se me convoque a referéndum para dar mi opinión -, es decir, cuáles son los pasos que se dan, cómo se posiciona cada uno y qué consecuencias, en términos de relación, emociones y convivencia se producen. En este sentido, estaremos mayoritariamente de acuerdo en que el desarrollo hasta ahora hubiera podido ir de otra manera, que no hacían falta ciertas estridencias, que no era necesario tensionar tanto hasta aburrir a los ciudadanos, pero también es verdad que todos los partidos políticos, todos, se jugaban y si juegan mucho, quizá tanto como el ser o no ser en un futuro.
Supongo que para ayudar a entender la situación límite que se ha vivido, muy oportunamente TV3 emitió, el mismo viernes 30 de septiembre, la película Trece días, que explica como raíz del momento crítico de los misiles cubanos en octubre de 1962, el presidente Kennedy convocó el comité de crisis y durante trece días, él y sus colaboradores más estrechos, buscaron la forma de imponer su retirada a la URSS a la vez que resistían las presiones del Pentágono de lanzar una acción armada que habría podido iniciar una tercera guerra mundial. Día a día, Kennedy afrontar una serie de dudas delicados movido por el deseo de evitar el uso del armamento nuclear y el desfermament de un conflicto imprevisible.
El proceso de elaboración, y sobre todo de aprobación, de la propuesta de Estatuto no ha tenido un comité de crisis, ha tenido cinco, tantos como partidos políticos están representados en el Parlamento. Ahora bien, reconocen los excesos en los que han incurrido, buenas son las excusas presentadas a los ciudadanos por el Jefe de la Oposición, no sé si en nombre de todos o en el de su partido, pero en todo caso la honran.
Apreciado empresario, hay dos hechos que valoro especialmente de cómo se ha aprobado la propuesta de Estatut en el Parlament de Cataluña. El primero, que se haya puesto de manifiesto nuestra voluntad de autoderminar-democráticamente. Autodeterminación no quiere decir independencia, sino, como muy bien expresa la palabra, determinarse uno mismo, decidir uno mismo que quiere ser y que quiere hacer dentro de un marco ético y social, ya que si no fuera así ya no habría audeterminar a - si uno está solo, no se determinará ante nadie. Pienso que explicitar que queremos ser y que queremos hacer implica una declaración que los ciudadanos debemos asumir: hay futuro! El segundo hecho que valoro, es que se ha aprobado con el noventa por ciento de los votos de los diputados y eso quiere decir capacidad de cooperación y compromiso, atributos que, a veces, faltan en la sociedad empresarial de nuestro país, como ya he escrito en otros artículos, y que hay que revisemos.
Se ha iniciado el paso previo al referéndum: la aprobación por parte de las Cortes Generales; allí los intereses también son múltiples y todo está bien tieso, por lo tanto, parece evidente que las tensiones también irán al límite, sin embargo, y compartiendo la reflexión hecha por algunos, creo que vivimos la hora histórica de resolver un viejo problema y no será fácil, pero sería bonito que los catalanes, que hoy hemos recuperado la estima por nuestros políticos, pudiéramos también sentirnos orgullosos de formar parte de de una nueva España. La sociedad civil podemos contribuir y los políticos, sobre todo, deben mantener la unidad surgida del Parlamento de Cataluña.
Josep Albet
Director de ALBET CONSEJEROS BCN



















