Estimado empresario, en marzo pasado te escribí sobre la dimisión de Carly Fiorina como presidenta ejecutiva de Hewlett-Packard (HP), un caso que, como diría el autor, era la crónica de una muerte anunciada. Haciéndote cinco céntimos de cómo fue la cosa, te recordaré que fue la primera persona de fuera de HP que dirigió y con un encargo claro: generar una nueva estrategia y aplicarla, y lo hizo, siendo el 'ejemplificación de este cambio la compra de Compaq, el fabricante de ordenadores. Pero haciéndolo se enfrentó a una parte de los analistas, que no veían clara la operación, y sobre todo, a una parte importante del accionariado, encabezado por Walter Hewlett, hijo de uno de los fundadores, que se opuso, aunque finalmente ganó la Fiorina por muy poco. Este desarrollo de los hechos hacían pensar que la dimisión era consecuencia de una lucha por el poder. Sin embargo, el mercado de valores también dijo la suya, y así, tras una importante aumento del precio de la acción durante los primeros meses de la Fiorina, la cotización fue bajando a pesar de los resultados eran buenos - incluso cuando dimitió, los resultados eran bastante buenos - ya que el mercado no creía en su proyecto, el mercado no compartía la visión de la ejecutiva. Recuerdo que en aquella carta te hacía la siguiente reflexión: "no hablamos de gestión empresarial, de resultados, sino que hablamos de dirección, de futuro, de visión, de hacia dónde vamos, y el mercado cree que este fin donde vamos no es correcto . Hablamos de expectativas ".
Pasados nueve meses desde su dimisión la cotización ha evolucionado desde los 18,80 dólares por acción, en ese momento, los casi 30 dólares de ahora, pero me ha sorprendido que su sustituto, Mark Hurd, manifieste textualmente: "the same strategy, better execution" (http://www.hp.com/hpinfo/execteam/speeches.html). Pero no habíamos quedado en que el problema era la estrategia? No habían dicho los analistas, y algunos accionistas, que incorporó el negocio de los PCs era un error? Cómo puede ser que manteniendo la misma estrategia que promovió la Carly Fiorina la acción incremente su valor un 67% en nueve meses? Estimado colega, tengo una hipótesis para explicarlo que se resume en un solo concepto: misoginia. Quizá la palabra sea un poco dura y quizás utilizar la de machismo sería estéticamente más correcto, pero resulta que la cuestión no es estética sino moral.
Según algunos articulistas americanos, la ejecutiva americana era muy dura como jefe, no se mordía la lengua en sus críticas, y juzgaba severamente, características todas ellas que hoy no son aceptadas en las mujeres. Si a esto le añadimos que tenía algunos rasgos de soberbia y arrogancia, parece evidente que era candidata al pim pam pum por parte de la business people macho americana. Ahora bien, no es cierto que hay un puñado de altos ejecutivos hombres con el mismo perfil? Entonces, ¿por qué a ella los analistas la fulminan mientras que a menudo muchos de estos altos ejecutivos varones son objeto de admiración y sólo cuando caen se les critica? A partir de esta situación concreta, lo que más genéricamente me planteo es: ¿cómo puede ser que sólo haya ocho primeras ejecutivas entre las 500 empresas de Fortune cuando la población femenina ocupada en EEUU es de alrededor de 64 millones de mujeres, que representan el 44% del total de la población ocupada? La única respuesta que se me ocurre es la aversión a las mujeres por parte del colectivo empresarial masculino americano.
El profesor Manuel Castells en su obra La era de la información. Economía, sociedad y cultura. Vuelo. 2: el poder de la identidad (1997) nos hablaba de la crisis de la sociedad patriarcal como consecuencia de uno de los hechos sociales más trascendentes del siglo XX como fue la liberación de la mujer y no sólo a las sociedades más avanzadas , sino con dimensión planetaria lo que ha sotragrat y está sacudiendo unos fundamentos sociales seculares. Es un cambio revolucionario que no ha hecho más que empezar. Sin embargo, como indica el profesor Castells, se trata de una revolución con víctimas reales, a pesar de las conquistas que se han alcanzado, como la reducción de la discriminación legal entre hombres y mujeres o que el mercado laboral tienda a la igualación a medida que las mujeres aumentan su educación, la violencia interpersonal y el maltrato psicológico se generalizan, debido precisamente a la ira de los hombres, individual y colectiva, por su pérdida de poder. Y añadía, que la perspectiva de la globalización del fenómeno y la amenaza a las estructuras patriarcales es uno de los factores inductores más fuertes de los movimientos fundamentalistas, que aspiran a mantener o restaurar aquellas estructuras.
Después de nueve meses de la dimisión de la Carly Fiorina y viendo la evolución de la acción de HP en este periodo quizá ya sabemos que el miedo del macho fue la causante del conflicto. Y en nuestro país? Estimado empresario, te lo dejo para la reflexión.
Josep Albet
Director de ALBET CONSEJEROS BCN



















